
Asesinos de pies
Hace un par de siglos, Li Yu Cheng inventó una china al revés. En su novela "Flores en el espejo" Había un pais de mujeres, donde ellas mandaban. En la ficción, ellas eran ellos. Los hombres, condenados a complacer las mujeres, estaban obligados a las más diversas servidumbres. Entre otras humillaciones, debían aceptar que sus pies fueran atrofiados.
Nadie se tomó en serio esta posibilidad imposible. Y siguieron...